Mel Arce, la impulsora de Gnarly Girl Pizza, lleva más de 20 años en la industria de la pizza. Su trayectoria comenzó trabajando en turnos nocturnos en una pizzería de Miami Beach, pero finalmente llevó su talento para hacer pizza de regreso a su ciudad natal, San Diego.
Entrar en el mundo de la pizza, dominado por los hombres, no fue fácil. Hay un momento inolvidable que se le quedó grabado: un exjefe la puso a lavar platos simplemente por ser mujer. Mel se negó a aceptar ese trato, dejó ese trabajo de inmediato y superó los estereotipos negativos.
Para Mel, hacer pizza es más que un simple oficio: es un deporte. «Todos trabajamos juntos como un equipo. Se necesita habilidad técnica. Algunas personas son mejores que otras. A mí me da un subidón de adrenalina», dice. Su resiliencia y su pasión la ayudaron a forjar su propio camino en la comunidad de pizzeros de San Diego.