La aventura de John Colorado en el mundo de la pizza comenzó cuando tenía apenas 14 años, poco después de emigrar de México. Lo que comenzó como un viaje de verano se convirtió en una introducción al mundo de la pizza que le cambió la vida: repartía pizzas en bicicleta, lavaba platos y, poco a poco, aprendía el idioma y el ritmo de la cocina. Con el paso de los años, John fue abriéndose camino en pizzerías emblemáticas de la ciudad de Nueva York. Hoy en día, regenta Ciccio’s Pizzeria en Brooklyn junto a su hijo, Junior.
Aunque John ha construido su vida en torno a la pizza, lo más difícil del trabajo no son los horarios, sino atraer clientes al local. En un barrio repleto de cadenas de pizzerías y locales que cambian de dueño constantemente, ganarse la confianza de la gente es una lucha ardua. «La gente no te conoce, no sabe de dónde vienes», dice. «Pero denme una oportunidad: prueben la pizza una vez. Si no les gusta, no paguen». Para John y su familia, Ciccio’s no es solo un negocio: es un compromiso, un legado y una labor de amor arraigada en