Tony Fevola abrió su propia pizzería en 1989, cuando tenía veintitantos años. Dice que «se metió en el negocio por casualidad», pero proviene de una familia de inmigrantes italianos que abrieron sus propias pizzerías. Cuando llegó el momento, Tony estudió todos los entresijos de ser emprendedor a través de revistas y libros. Aunque su familia ha sido dueña y ha operado pizzerías durante años, dice que le tomó 25 años descubrir finalmente cómo manejar con éxito su negocio. Hoy en día, es dueño y opera Fevola’s Pizza en Lanoka Harbor, Nueva Jersey.
Según Tony, uno de los mayores retos en las pizzerías es la administración del tiempo. Dice que cada dueño tiene que encontrar el equilibrio a su manera. En sus propias palabras: «El éxito normalmente se mide por cuánto tienes en tu cuenta bancaria… para mí, es la búsqueda digna de una idea o meta que valga la pena». En lugar de enfocarse en la cantidad de dinero, se enfoca en ser creativo y seguir su pasión.
Mientras crecía, los papás de Tony estaban enfocados en hacer crecer su negocio y en sus necesidades económicas. Fuera de la pizzería, no pasaban con él el tiempo de calidad que él hubiera deseado. Sabía que quería pasar más tiempo con sus propios hijos y verlos crecer. Por eso, Tony se ha impuesto unas reglas en lo que respecta a su negocio, para poder estar presente para su familia y dedicarles su tiempo.
Tony pasa cada mañana sin conexión a Internet, anotando sus pensamientos para prepararse para el día que tiene por delante. Él ve sus días como 8 horas de sueño, 8 horas de trabajo y otras 8 horas para hacer lo que le da alegría. Tony dice que es mucho mejor tomar 3 decisiones importantes al día que intentar abrumarse con 90 decisiones. Al tomarse el tiempo para ocuparse de lo que su negocio necesita, puede estar plenamente presente con las personas que más quiere fuera de la tienda.